Mi Señor, luz del mundo, Cuando se aproxima la noche mi corazón y mi alma están ansiosas de tenerte junto a mí y poder descansar en tus brazos amorosos. Te doy gracias porque nunca me siento abandonado; porque me guías y me conduces con tu diestra; por todo lo que he recibido de tu bondad. Te alabo porque Tú eres el que cuidas nuestros cuerpos, nuestras necesidades materiales y nuestra espiritualidad. Mi Jesús de Nazareth, te diste a conocer en la tierra para que nosotros te amemos y seamos amados por Ti. Danos tu Espíritu para fortalecer nuestras vidas y que no la veamos complicada. Protégenos en todos nuestros caminos, dondequiera que nos encontremos, y escúchanos cuando angustiados y a punto de llorar te llamamos implorando tu ayuda y dirección. Canto junto al salmista: "Señor, escucha mi plegaria, que mis gritos lleguen hasta Ti. Vuelve tus oídos hacia mí el día que te invoco, apresúrate en responderme”. Te alabo y te bendigo mil veces porque siento Tu mano que sostiene la mía. Libra a mis hijos de todo desaliento y temor y que todos los que rezamos esta oración de la noche sepamos ver Tu providencia en cada acontecimiento de nuestra vida. No te vayas. Quédate a mi lado porque te necesito. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario